Eduardo Atala declaró a SB Deportes HN sobre la situación actual que vive la Fenafuth al no seleccionar a un entrenador para que tome el mando de la H para el proceso rumbo a Catar 2022, también habla sobre mejorar las canchas de las Ligas Menores y unificar los torneos para hacerlos más atractivo y darle oportunidad a más niños.
Atala hace énfasis que para Honduras no es prioridad tener un técnico que vale miles de dólares, revela que sin reparar canchas y unificar los torneos de ligas menores en el país no se está cumpliendo el objetivo.
Sin embargo, señor Atala; el segundo equipo más grande del país no tiene canchas para que las ligas menores de su equipo practiquen al fútbol, toca a los padres de familia andar de cancha en cancha para que sus hijos logren sus sueños.
Don Eduardo también dice – “Antes de pagar sueldos de 70 a 90 mil dólares mensuales, preferiría que mejor reparáramos las canchas, que se cambiara el sistema de ligas menores, que se unificara con la parte colegial y escolar, con el Ministerio de Educación y ver más niños jugando fútbol”, sugirió.
Sin embargo, el trabajo que requiere para que esto se haga realidad es inmenso, NO HAY CANCHAS ADECUADAS EN HONDURAS, las que valen la pena son de grama sintética y el alquiler es bastante caro para un padre de familia que hace el mayor esfuerzo para que su hijo se divierta y busque estar en la Liga Nacional.
Todos los equipos de Honduras deben poner las barbas en remojo, darse un baño de humildad, sobre todo por el sistema que se utiliza en la Liga Nacional, una mediocridad que seis equipos de diez, tengan opción a salir campeón.
El formato es aburrido, ya no divierte y no hablemos del torneo de reservas que se juega con muchísimas dificultades.
Los niños son el reflejo de lo que hacen los adultos y este momento los adultos no están cumpliendo los objetivos con los más pequeños, con los que sueñan ser Amado Guevara, Rambo, Suazo, Yearwood, Noel, Jaime Villegas, etc.
Los adultos que dirigen la Fenafuth y la Liga Nacional tienen una deuda ENORME con todos los niños de Honduras que no tienen una cancha decente para poder jugar y abrazarse gritando gol.