Las barras … ¡Otra vez!

No voy a llenar esta nota de argumentos que se pueden comprobar con suma facilidad, pero que no se cumplen por la inoperancia de las autoridades, la terquedad de los dirigentes deportivos y los que sufren al final de todo, son los POCOS aficionados que aún van al estadio a ver partidos de una liga malísima desde todo punto de vista.

Otra vez las barras de olimpia y Motagua se sonaron los mocos en las afueras del nacional. Pena, tristeza y dolor para el fútbol de Honduras, donde cada día son menos los valientes que van al estadio.

Las barras son un cáncer para el fútbol nacional, cuando Carlos Enrique Prono fundó la Ultrafiel, seguramente nunca pensó que esto se vendría a coludir con infiltrados y antisociales que solo buscan causar daño, vandalismo y asesinatos, SOLO por decidir seguir a otro equipo, amar a otra camiseta.

La policía, las autoridades del fútbol deben hacer algo ya, no es posible que año tras año sigan sucediendo las mismas cosas.

O les prohíben su ingreso a los estadios, o los identifican debidamente en una base de datos para saber quienes son realmente los que causan los estragos en las calles aledañas a los recintos deportivos. La cosa se pone peor, cuando sucede dentro del estadio, como en el clásico sampedrano.

Una verdadera pena la situación de las barras.