Me es incomprensible cómo una madre puede darle muerte a su propio hijo. Si no lo quiere, no lo mate. Regálelo, vaya a dejarlo a un centro de adopción, pero no lo mate.
Hoy leía en un diario que una madre de nombre María Acosta George fue detenida por la policía en Yoro por ser la principal sospechosa de matar a su recién nacido con una piedra.
La hermana de la detenida cuenta que en el bosque se encontró a María Ercilia, que le contó que había tenido un bebé pero que había nacido muerto. Al escuchar la historia, la hermana fue por el recién nacido que estaba envuelto en una chumpa y con golpes en la cabeza y el cuello.
Según medicina forense el niño murió a causa de un traumatismo encéfalo craneal y encontraron una piedra ensangrentada. La verdad que el Código Penal debería contemplar castigos severos para este tipo de personas que ya no tienen ningún tipo de sensibilidad por nada ni por nadie, menos por sus propios hijos.
No puedo procesar esta informacion, tengo dos hijos por los cuales lucho a diario para darles lo mejor. Me parte en dos leer este tipo de noticias. ¿En qué país estamos? ¡Parece un cuento de horror!
Hemos llegado a tener una sociedad enferma que ya no se asusta con nada. Cada día aumentan las aberraciones y el horror por los asesinatos y las acciones malévolas en contra de los demás. Ya no hay respeto a la vida, se perdieron los valores, la moral, todo se fue a la mierda.
No se ve por ningún lado a alguien que tenga iniciativas para contrarrestar el crimen, las atrocidades y los atropellos en contra de los débiles en este país. Se han puesto a pensar, ¿hasta dónde vamos a llegar?. Estamos acorralados en una sociedad de miedo e incertidumbre, donde aumenta el hambre, el desempleo y los criminales abundan. Tanto los que salen con saco y corbata en las revistas, como los que viven en la oscuridad esperando “caerle” a su próxima presa.
Lamentable la situación en la que estamos.